sábado, 29 de mayo de 2010

Buena Intención


Se dice que los padres que fracasan no son los que se desvían del camino, sino los que no saben a dónde van. Es decir, los errores son válidos, pero no la improvisación. Los padres deben obrar sabiendo que están buscando lo mejor para sus hijos. Cada cual a su manera y de acuerdo a su personalidad, pero no puede haber dudas en eso.
Educar así, no sólo beneficia a los hijos, sino también a los padres, pues la principal consecuencia es la paz interior para ellos. “Cuando se tiene la certeza de que se está buscando lo mejor para el matrimonio y para los hijos se vive con tranquilidad y con espíritu sereno, sin preguntarse todo el tiempo si hicimos lo correcto o no”.

Corazón e inteligencia

Muchas veces los padres, con la mejor de las intenciones, toman caminos que no son los correctos. Es, entonces, requisito de la buena intención, usar la inteligencia para distinguir qué es lo bueno para cada hijo. También para pensar qué tipo de hombres queremos que sean. Esta reflexión permite a los padres encontrar el foco de su labor educativa y, por lo tanto, ser un frente no sólo bien intencionado, sino estable, seguro, que de verdad guía a sus hijos y saca lo mejor de cada uno de ellos.
“A veces, por actuar impulsivamente se arman problemas enormes”. Lo mismo ocurre cuando los papás no son capaces de mirar su labor y los efectos que sus actos van teniendo en la familia. “Cuando se educa, nada da lo mismo. Si uno se percata del error de inmediato es mucho más fácil enmendarlo que cuando muchos errores chicos han formado ya una avalancha o una forma de vida viciada”.
Observar permanentemente a los hijos es fundamental, pues en la educación pocas cosas son buenas o malas objetivamente. Dependerá de cómo es el hijo, de las circunstancias, de los papás… Más objetivas son las consecuencias que cada decisión o forma de educar tienen en ellos. Por lo tanto, hay dos principios rectores: primero, flexibilidad; y segundo, lo que los haga felices, está bien.

Ejemplo

Es ultra sabido que la potencia del ejemplo a la hora de enseñar es mucho más fuerte que discursos y sermones diarios. Esta norma es también válida para el profesor que educa a sus alumnos y debe procurar no olvidarla.

Cuando la profesora de sexto básico entró a la sala para su rutinaria clases de matemáticas algo le llamó la atención. Todas sus alumnas, sin excepción estaban chasconas, con los pelos parados, como si vinieran recién despegando la cabeza de la almohada. ¿Qué es esto?, preguntó sorprendida. Aunque la respuesta de la “vocera” del curso fue quizás poco respetuosa, le hizo entender que así era como ella solía llegar a hacer clases.

El hecho demuestra que el profesor no es un mero transmisor de conocimientos y sus alumnos no sólo son receptores del saber. Ellos están muy pendientes de quién se para al frente y tienen la agudeza de reparar en cada detalle. Es por esto que la autoridad debe ser muy consciente de que su persona y su actuar son permanentemente un ejemplo.

“Aún cuando el profesor cree que nadie lo escucha, los ojos de sus alumnos se posan en su persona”, escribe la educadora argentina Patricia Van Lanker en un blog de opinión que habla sobre la importancia de educar con el ejemplo.

Y aunque esto no es materia de estudio en las carreras de pedagogía, sí es muy importante detenerse en este tema y hacer un análisis al respecto. No es norma general, pero tampoco es raro encontrarse con docentes que reducen su trabajo a una especie de servicio rápido donde el alumno es casi un cliente a quien se le entrega la materia, como si fuera un producto y listo. Sin embargo, como escribe Patricia Van Lanker, cuando, por el contrario, el profesor ve en el alumno verdaderas personas que no han terminado de formarse, toma conciencia de su rol y no escatima en darse por completo y educar siendo un modelo.

¿En qué se fijan los alumnos?

El profesor debe tener muy en cuenta que en un alto porcentaje no educa por lo que dice sino por lo que es. Definitivamente no se trata de dar ejemplos, sino de ser ejemplo. Así, el respeto y la admiración que le tengan sus alumnos estarán garantizados por la coherencia que demuestre entre sus palabras y su accionar.

Muchas veces el profesor cree que por el sólo hecho de serlo tiene la autoridad ganada, sin embargo, la autoridad se obtiene con el prestigio que otorga el hacer bien las cosas. De eso los alumnos están muy pendientes y no sólo se fijan en cuánto sabe el profesor, sino que también en otros “detalles”, como por ejemplo:

  • Su modo de ser.
  • Su modo de trabajar.
  • Su modo de relacionarse con los demás profesores.
  • Su modo de ejercer la autoridad, la manera que tiene de sancionar, de premiar y de estimular.

Hay que recalcar que si bien no se debe esperar que el profesor sea el mejor amigo de sus alumnos, sí se nota cuando se gana el verdadero respeto de ellos. Ese respeto se obtiene por lo que el docente es capaz de transmitir en cada uno de los aspectos mencionados y no por el poder que tiene para aprobar o desaprobar una tarea o una conducta determinada.

Ejemplo v/s disciplina

Muy ligado a la idea de que el profesor debe ser un ejemplo de vida para sus alumnos, está la forma que usa para mantener la disciplina. Se ha desvirtuado mucho el fin de la disciplina y el profesor tiende a identificarla con el sólo hecho de mantener a un curso callado, completamente quieto y en donde no vuele ni una mosca que moleste. Pero, en realidad, la disciplina corresponde a la verdadera formación de las virtudes. Y en esto sin duda el profesor debe ser el primer ejemplo visible. Su apariencia personal, la puntualidad, el cumplimiento de los plazos, por ejemplo en la entrega de las pruebas, la caridad, la laboriosidad; en fin,…una larga lista de virtudes que debe hacerlas parte de su actuar para lograr la verdadera y preciada disciplina.

martes, 25 de mayo de 2010

Profesor Jefe

Enseñar, hoy día, significa motivar e involucrar a los estudiantes en un proceso de construcción y reconstrucción de sus propios conocimientos, habilidades, actitudes, afectos, formas de comportamiento y valores.
Es hacer que vivan y sientan que la ciencia es una actividad humana y no un conjunto de conocimientos que deben aprender de memoria.

Un buen profesor jefe:

- Vela por el rendimiento de los alumnos. Es claro en enseñar procedimientos.
- Se preocupa activamente de generar cambios reales en la disciplina, dando las herramientas para formar niños autónomos y responsables.
- Enseña a sus alumnos a convivir en grupo. Les inculca la idea de preocuparse por el bienestar personal y también por el de sus compañeros.
- Ejerce la autoridad de una manera reflexiva y pacífica.

jueves, 13 de mayo de 2010

La concentración de los niños

El entorno de un niño está repleto de informaciones, de novedades, de estímulos. Tal vez por eso sea cada vez más difícil para ellos mantener una atención y una concentración en los estudios y en sus tareas de un modo general.
A través de la atención, nos centramos en un estímulo de entre todos los que hay a nuestro alrededor e ignoramos todos los demás. Con la concentración, una de las habilidades fundamentales en el proceso de conocimiento, mantenemos la atención focalizada sobre un punto de interés, durante el tiempo que sea necesario. Sin concentración es prácticamente imposible el aprender algo, por tanto, la concentración es imprescindible para el aprendizaje.

Recomendaciones para favorecer la atención y concentración

1- Prescindir de todo aquello que pueda distraer la atención: problemas personales, de familia, falta de objetivos, ruidos, etc.

2- Cambiar la materia de estudio cada cierto tiempo. Esto mantendrá la concentración por más tiempo;

3- Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de unos días la cabeza se concentra con más facilidad a esa hora;

4- Es necesario que se dé un tiempo para realizar cada tarea o actividad y que se exija realizarla en el tiempo previsto.

5- Realizar las tareas más difíciles cuando se esté más descansado;

6- Para que empiece a estar a pleno rendimiento la concentración, como cualquier otra facultad del ser humano, requiere de un “calentamiento previo”, por eso puede ser conveniente que antes de estudiar, dedicar unos minutos (no más de cinco) a tachar algunas letras (elegir alguna) de una hoja de periódico. A continuación pasar a hacer la actividad programada.

7- Es muy importante tener claras las metas a alcanzar. Cuando queremos algo de verdad y con fuerza y lo proponemos como meta a conseguir, movilizamos muchos de nuestros recursos para tratar de alcanzarla. Por tanto, en la medida que el niño tenga más claras las metas en el estudio, más concentración pondrá en marcha para conseguirlas.

8- Intercalar descansos. El proceso de atención tiene una curva que suele decaer con el tiempo. Por ello, es conveniente intercalar descansos para recuperar la concentración.

9- Aprovechar las explicaciones del profesor para sintetizar mentalmente lo que se ha escuchado, y apuntar con frases cortas los detalles de más interés. Esta es una buena técnica para ejercitar la atención.

miércoles, 12 de mayo de 2010

BULLYING

Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Infelizmente, es una palabra que está de modadebido a los innúmeros casos de persecución y de agresiones que se están detectando en las escuelas y colegios, y que están llevando a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras.

El Bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros. El que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones, vejaciones, etc., y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre calada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hará sentir dolor, angustia, miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

El autor de bullying

Normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente. Posee un modelo agresivo en la resolución de conflictos, presenta dificultad de ponerse en el lugar del otro, vive una relación familiar poco afectiva, y tiene muy poca empatía.
Según los expertos criminalistas y psicólogos, un niño puede ser autor de bullying cuando solo espera y quiere que hagan siempre su voluntad, cuando le gusta probar la sensación de poder, cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños, si sufre intimidaciones o algún tipo de abuso en casa, en la escuela o en la familia, cuando es frecuentemente humillado por los adultos, o cuando vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades. Los agresores ejercen su acción contra su víctima de diversas formas: les golpean, les molestan, provocan, acosan con empujones y golpes, les nombran de una forma desagradable o despectiva, les generan rumores, mentiras o bulos, les aíslan del grupo, les ofenden y les anulan.

La víctima de bullying

Habitualmente, son niños que no disponen de recursos o habilidades para reaccionar, son poco sociables, sensibles y frágiles, son los esclavos del grupo, y no saben revidar por vergüenza o por conformismo, siendo muy perjudicados por la amenazas y agresiones.

En la familia

En el terreno familiar, el origen de la violencia en chavales puede residir en la ausencia de un padre o la presencia de un padre violento. Esa situación puede generar un comportamiento agresivo en los niños y llevarles a la violencia cuando sean adolescentes. Además de eso, las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización del hogar, también pueden contribuir para que los niños tengan una conducta agresiva.

En el colegio

El bullying puede darse en cualquier tipo de colegio, público o privado, pero según algunos expertos, cuanto más grande es el centro escolar más riesgo de que haya acoso escolar. Claro que a eso hay que añadir la falta de control físico y de vigilancia. En los pasillos debe haber siempre alguien, profesores o cuidadores, para atender e inspeccionar a los alumnos. Aparte de eso, el tratamiento que se da a los alumnos es muy importante. La falta de respeto, la humillación, amenazas o la exclusión entre personal docente y alumnos llevan a un clima de violencia y situaciones de agresión. El colegio no debe limitarse solo a enseñar, pero debe funcionar como generador de comportamientos sociales.

En resumen,
las causas del bullying pueden residir en los modelos educativos a que son expuestos los niños, en la ausencia de valores, de límites, de reglas de convivencia; en recibir punición o castigo a través de violencia o intimidación y a aprender a resolver los problemas y las dificultades con la violencia. Cuando un niño está expuesto constantemente a esas situaciones, acaba por registrar automáticamente todo en su memoria, pasando a exteriorizarlo cuando vea oportuno. Para el niño que practica el bullying, la violencia es apenas un instrumento de intimidación. Para él, su actuación es correcta y por lo tanto, no se auto condena, lo que no quiere decir que no sufra por ello.

martes, 4 de mayo de 2010

Pablo Neruda - Bella


BELLA,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

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