viernes, 30 de julio de 2010

Reírse---LB1206

Mientras un niño pequeño puede llegar a reírse hasta 300 veces al día, es normal y esperable que, a medida que crezca, lo haga con mucha menos frecuencia. Sin embargo, los padres deben estar atentos porque la falta de risa puede significar un problema.

Desde la primera infancia, la risa juega un papel clave en todo ser humano. De hecho, un recién nacido aprende a sonreír antes que a hablar y, poco a poco, va descubriendo que de esa manera seduce a sus padres y se comunica con ellos. Los niños pequeños se ríen muchas veces al día y por cosas muy simples. Esto, porque están permanentemente jugando y su pensamiento aún es muy concreto.

Pero a medida que crecen hay menos situaciones y motivos que les causan gracia, lo que se explica por las nuevas circunstancias que viven, sus intereses, el temperamento y el proceso de desarrollo en que se encuentran.

“Un niño que está en el colegio, empieza a gastar más tiempo en deberes que en juegos, participa más en actividades formales, se le asigna responsabilidades, comienza a preocuparse por su rendimiento y a sentirse más cansado. Todo esto influye en que se vaya riendo menos”.

“Al acercarse la adolescencia, el pensamiento se va haciendo más abstracto y complejo, y los niños comienzan a reírse de cosas más elaboradas, de hipótesis, deducciones, que se no te dan con menos frecuencia. De esta manera, se necesita que se dé una situación especial para que cause risa un evento”.

Terry Orrego, psicopedagoga de la Universidad Católica, concuerda en que a medida que el niño se va haciendo adulto “las normas, obligaciones y preocupaciones lo van convirtiendo en una persona más seria y madura, que se ríe menos, perdiendo un poco la frescura y espontaneidad propia de los niños pequeños”. Sin embargo, considera que se trata de un proceso normal y advierte que a esta edad los preadolescentes se ríen mucho con su grupo de pares y de cosas distintas a las de antes.

¿Cuándo preocuparse?

A juicio de las especialistas, este proceso en que un niño va perdiendo el sentido del humor debiera ser tan paulatino y gradual que los padres casi no lo notaran. Para que la situación sea preocupante, primero es necesario que el cambio sea muy intenso, repentino y evidente; y segundo, que esté acompañado de elementos inesperados, tales como cambios en el humor o en la conducta, irritabilidad, tendencia a llorar, rechazo al colegio o a compartir con sus amigos de siempre, etc. Según Marcela Concha, en este escenario podrían presentarse síntomas depresivos, que no necesariamente son una depresión.

Terry Orrego agrega que se debe tener presente que hay niños más proclives a la risa y otros menos, ya sea por temperamento o historias familiares. “Si el niño se ha desarrollado en un ambiente de alegría y amor, la risa será parte del ‘aderezo’ de la vida. Si el ambiente ha sido un poco hostil, tal vez sobreexigido y con poco espacio para el humor, el niño se va a poner irritable ante situaciones que le son difíciles de solucionar, lo que inhibirá la espontaneidad y la risa”.

Cuando se piensa que un niño tiene un problema, lo primero es conversar con él en un espacio de confianza, privacidad e intimidad. Si el asunto no lo pueden resolver al interior de la familia y la situación se mantiene en el tiempo, es recomendable recurrir a un especialista.

¿Qué hay detrás de un niño triste?

Si un menor ha perdido la capacidad de reírse puede que esté teniendo un problema en su casa o en el colegio. En el hogar es importante que los padres sean honestos y autocríticos, y revisen las situaciones que han ocurrido en la familia y que pudieran estar afectando al niño: un cambio en el trabajo de los padres que implica verlos menos, una guagua que nació y ha despertado celos, un cambio en la persona que ayudaba a cuidar a ese niño, etc.

También es importante revisar hechos que tal vez ocurrieron hace años, pero que recién ahora el niño está reconociendo gracias a que ha desarrollado un pensamiento más complejo que le permite compararse con otras familias. “Puede ocurrir que a un niño se le separaron sus padres cuando él tenía cuatro años, pero recién a los ocho se empieza a dar cuenta de lo que eso significa”, explica Marcela Concha.

En el colegio, el niño lo puede estar pasando mal porque está descontento con su rendimiento académico, ya sea por una sobreexigencia, dificultades en el aprendizaje o problemas de concentración. También puede ocurrir que esté siendo víctima de bullying o matonaje o simplemente tenga dificultades para integrarse en un grupo de pares.

¿Cómo me río?

A esta edad, la manera de reírse forma parte del inicio de una búsqueda de identidad que se profundiza durante la adolescencia. La psiquiatra Marcela Concha lo explica: “Se ve a estos prepúberes ensayando tipos de risas frente a un espejo para escoger cuál les queda mejor. Así como buscan su estilo de ropa, también quieren descubrir su manera de reírse”. Agrega que muchas veces estas risas pueden parecer tontas o forzadas, pero lo importante es que los padres las permitan y no invaliden a sus hijos.

¿Niños divertidos o payasos?

No es lo mismo convivir con niños divertidos que con aquellos que buscan hacerse el payaso. Los primeros son chistosos, agudos, con chispa y sentido común. Caen bien, son capaces de alegrar un ambiente y saben reírse y hacer reír en el momento preciso. Los segundos, en cambio, son niños inseguros, impertinentes, se burlan de las debilidades ajenas o se ridiculizan a sí mismos. Buscan ser el centro de mesa y llamar la atención. Inevitablemente, caen mal.

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lunes, 26 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Toy Story

Los creadores de Toy Story y Toy Story 2 abren de nuevo el baúl de los juguetes y nos traen de vuelta a la pandilla. Andy se ha hecho mayor y se prepara para marcharse a la universidad, lo que provoca la preocupación de Buzz, Woody y el resto de la banda por su incierto futuro. Dirigida por lee Unkrich (co-director de Toy Story 2 y Buscando a Nemo, Toy Story 3 es una divertidísima aventura nueva en 3D que hace aterrizar a nuestros amigos en una guardería llena de críos salvajes que inmediatamente ponen su dedos pringosos en sus nuevos juguetes. Éstos tratan de mantenerse juntos en esta caótica situación asegurándose de que ningún juguete se queda atrás. Mientras, Barbie conoce en persona a Ken (sí, ese Ken). La veterana de Pixar Carla Anderson (Cars, Monstruos SA) produce, mientras que Michael Arndt, ganador de un Oscar por Little Miss Sunshine aporta su talento y sensibilidad para la comedia.


sábado, 3 de julio de 2010

ANIVERSARIO

Cumpleaños a ti...cumpleaños a ti...cumpleaños a mi...que lo cumplas feliz.

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