Un número significativo de niños y de niñas tienen una actitud negativa hacia el aprendizaje escolar y, en consecuencia, viven el estudio como una pesada carga. El mayor aliciente que presenta para ellos la escuela o el instituto es que les posibilita estar con los amigos y con los compañeros. Dado que los niños están muchos años en los centros escolares, los padres y el profesorado necesitarán utilizar algunas técnicas para motivarles.
La familia juega un papel fundamental para que los niños encuentren sentido al estudio, tengan curiosidad permanente por el aprendizaje y disfruten con ello. Por eso, si ven que sus padres no se quejan del trabajo, muestran interés por lo que hacen y están abiertos a nuevas enseñanzas, los hijos irán incorporando una actitud positiva hacia el estudio y hacia sus tareas habituales.
También contribuyen, en la adquisición del gusto por la escuela, los comentarios positivos que los padres hagan hacia la institución escolar y hacia el profesorado. No les ayuda a los niños que se hable de la escuela como un lugar duro y exigente ni que las vacaciones sean sólo una “liberación” de dicha “condena”. Por tanto, va bien no hacer comentarios, como: ¡Qué ganas tengo de que empiece la escuela para que te enteres de lo que es bueno!
Asimismo resulta importante que los padres se interesen por las actividades escolares de sus hijos y les ayuden si fuera necesario. En todo momento conviene adecuar la dificultad de las tareas a la capacidad de cada niño y, al mismo tiempo, mostrarles confianza y expectativas de que pueden realizarlas. Y, a medida que vaya sintiéndose capaz, se le irán presentando nuevos retos.
A lo largo del proceso de enseñanza es importante que los padres y el profesorado valoren la constancia en el estudio e inviten a los niños a prestar atención, más que al resultado final, a todos los pasos que conlleva el aprendizaje de cualquier tema.
El profesorado desempeña una destacada función en la motivación de su alumnado. Se puede observar que una asignatura despierta más o menos interés simplemente por el profesor que la imparte. Además, pueden usar una serie de técnicas, como por ejemplo: partir de los intereses de los niños, fomentar la participación, reconocerles los avances, desarrollar la creatividad y el sentido del humor…