Recetas más divertidas, con un fuerte sabor a familia. Sugerimos que la comida de los más pequeños sea lo más sencilla posible para acertar en la selección del menú infantil. Creemos que la sencillez y la tradición de las recetas son los secretos para que los padres no se estresen en la lucha para hacer con que el niño coma bien.
Unos consejos: La comida no es un premio, no es un castigo, y tampoco debe ser un desahogo a las tensiones de una persona. La comida debe tener su lugar, su hora, y su control. Los grandes responsables por el sobrepeso de un niño son sus padres, aquellos que determinan lo que se consume en la casa.
Normalmente, sea por los errores, obsesiones, o por el desconocimiento y ignorancia de sus padres, los niños consumen más cantidad de alimentos de la que necesitan, y su alimentación es muy rica en grasas, azúcares, presentes en grandes cantidades de carne, en alimentos precocinados, y en los dulces y bollos. Son niños que no consumen verduras, legumbres, frutas, ni pescado.
Cuando cocines con los niños, no te olvides de seguir algunos consejos para que ellos saboreen las recetas tradicionales y se diviertan cocinando con mamá o papá:
1- Elija recetas fáciles y sencillas de preparar. Hoy en día no faltan alternativas en este sentido. Se puede encontrar fácilmente revistas y libros con recetas adecuadas para los más pequeños. Las recetas muy elaboradas pueden aburrir y desanimar a los pequeños. En "Cocinando con niños" tenemos algunas cuantas recetas especialmente indicadas para los niños.
2- Invita a tu hijo a hacer las compras. Es importante involucrar a los pequeños en todo, desde a hacer la lista de compras hasta ayudar en la preparación de las recetas. Es importante que en el supermercado, permita a que los niños toquen, sientan y prueban las frutas y verduras para que aprendan a qué saben. En algunos supermercados existen algunas muestras de productos. Aproveche para dejar que los niños las prueben.
3- Deja que los niños estén en la cocina. Para muchos adultos, la simple idea de compartir la cocina con los pequeños ayudantes es causa de ansiedad. Cuando llegan a la cocina, lo primero que hacen es sacar a los niños de allí, como se fuera el lugar más peligroso de la casa. Suelen mandarlos a jugar o a ver la tele. Los niños pueden estar en cocina, desde cuando estén con algún adulto que les vigilen discretamente.
4- Especifique las tareas de tu hijo, antes de empezar a preparar una receta. Cada persona debe tener una responsabilidad. Deja que tu hijo haga las tareas que no presenten ningún riesgo para él. Ejemplo: Mezclar, remover, batir, decorar, batir las claras, poner la leche, echar el tomate, rebozar la carne, etc.
5- Enseña al niño a comer sano. Si le enseña a comer comida sana y casera desde que él es pequeño, él mantendrá el hábito cuando sea mayor. Explícale que contiene cada ingrediente y por qué cada uno es importante en la receta.
6- Nunca digas "NO" a tu hijo. Déjale que pruebe, que toque, que se manche, y que huela a distintos y variados sabores. No tengas miedo de dejar que tu hijo rompa un huevo, por ejemplo, y tampoco que él derrame o se manche con la harina o con la leche. Supervise su trabajo, pero no le exijas demasiado. La práctica le enseñará a ser más cuidadoso.
7- Cuando tu futuro cocinero desee preparar una receta solo, no le desanimes. Déjelo que tome el mando con una receta que puede hacer él mismo.
Recuerda que los padres son los mejores maestros de sus hijos. Enseñar a los hijos cómo hacer algo toma tiempo, pero vale la pena cuando veas el orgullo y la habilidad que ellos adquirieron. Con lo que aprenden en la cocina, los niños también aprenderán a planificar, a decidir, a valorar, a medir y pesar (una habilidad matemática), a tener responsabilidad, a dar más valor a la seguridad y a la limpieza, y al mismo tiempo, a compartir una actividad con su familia.
Fuente:gi