
Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.
jueves, 27 de enero de 2011
Decora tu sala con unas caja de CD - LB1206

miércoles, 19 de enero de 2011
Niños inapetentes - LB1206
Guerra a la hora de las comidas
"¡Trágate lo que tienes en la boca!", "¡Cómete toda la comida!", "¡Si no comes, no hay postre!". Éstas deben ser las frases más repetidas por los padres a la hora de alimentar a sus hijos, sobre todo los fines de semana cuando el sentarse a la mesa en familia puede transformarse en una verdadera batalla campal.
La rabia e impotencia se apoderan de madres y padres al pensar que sus hijos son unos "mañosos", sentimientos que luego se transforman en una terrible angustia porque los niños se quedarán con el estómago vacío. Así, los adultos terminan cediendo y cometen el error de darles lo que ellos quieren.
Según Sylvia Guardia, nutrióloga infantil de Clínica Alemana, en la alimentación de los niños los hábitos son fundamentales, y cuando éstos no se respetan o no existen, entonces aparecen los problemas de inapetencia.
Según explica la especialista, hay casos en que de lunes a viernes los niños están al cuidado de nanas y mantienen el orden de sus comidas. Sin embargo, con el fin de semana viene el "regaloneo" de los papás, los horarios se desordenan, los niños "picotean" durante todo el día y cuando tienen que sentarse a la mesa no tienen hambre.
"Es falso que no quieran comer. En realidad lo que se ha producido es un desorden en la alimentación", afirma Guardia.
También puede ocurrir que los niños derechamente no tienen hábitos de alimentación, es decir, desconocen la estructura desayuno-almuerzo-once-comida y comen a deshora durante todo el día.
"Ésta es lejos la causa más frecuente de inapetencia", asegura la nutrióloga y agrega que lo más importante en estos casos es ordenarse. "Si el niño no comió al almuerzo, entonces no come y se espera a la once, pero no hay que darle picoteo entre medio porque o si no se transforma en un círculo vicioso que no termina nunca", sostiene.
Por último, muchos padres tienen arraigado el mal concepto de que los niños "gorditos" son más saludables. Sin embargo -aclara la especialista- hay menores que son delgados pero igualmente sanos, y cuando no quieren comer, los padres se angustian y tratan de que se alimenten de cualquier manera.
Cómo enfrentar el problema
Puede resultar fácil entender las razones que llevan a los niños a no comer si se leen en la pantalla de un computador. Pero, a la hora de enfrentar la situación en la realidad, todo lo leído deja de tener sentido, y rápidamente regresan los sentimientos de rabia, impotencia y angustia.
Por esta razón -recomienda Sylvia Guardia- lo más importante es que los adultos no pierdan la calma, y sea una persona y no toda la familia la que se haga cargo de la alimentación del niño.
"Es un desorden, los niños ven a una familia angustiada y ellos se contagian también", explica la nutrióloga.
Asimismo, es fundamental que los padres demuestren que entre ellos existe un acuerdo tácito, dándole a entender a los niños que lo que está en la mesa es lo que se va a comer, sin forzarlos a hacerlo y sin cambiarles el plato.
Otro consejo es ofrecerles una alimentación variada y bien presentada, siempre teniendo en cuenta que es normal que los niños rechacen los alimentos nuevos, porque los desconocen. Por esta razón -enfatiza la especialista- hay que darles tiempo y no decir que algo no les gusta a la primera, sino que después de varios intentos.
"La literatura dice que una debe decir 'a este niño realmente no le gusta la comida' después de haber hecho el intento 20 ó 28 veces. Hay que darse el trabajo", afirma Guardia.
¿Y si el niño es definitivamente mañoso y rechaza comer algún plato específico, a pesar de que si va a otra casa lo come porque no hay otra alternativa? En ese caso, la nutrióloga recomienda tener paciencia y tratar de romper con la costumbre.
"Falta que los papás se atrevan a decirle 'no, esto es lo que hay de comida'. Y si no come no va a pasar absolutamente nada", explica.
También es importante decirle adiós a la TV y a cualquier tipo de distracción, ya que además de ser necesario un orden y horario, es fundamental que en la mesa haya un ambiente tranquilo.
Finalmente, no hay que eternizar las comidas. Según Sylvia Guardia, una hora es un tiempo prudente para que los niños se alimenten y si no lo hacen en ese período, deben esperar hasta la próxima comida aunque a los padres les cueste dejarlos con el estómago vacío.
jueves, 13 de enero de 2011
Quitándoles internet - LB1206
A medida que los dos medios convergen, los padres empiezan a ver a ambos de manera similar y procuran limitar el acceso de sus hijos a ambos, según un informe difundido esta semana por investigadores de la Universidad del Sur de California.
La encuesta del Centro Annenberg para el Futuro Digital de la USC halló que dos tercios de los padres dicen que restringen el acceso de sus hijos a la TV como castigo, porcentaje que prácticamente no ha variado en los últimos 10 años, pero el porcentaje de padres que limitan el acceso a internet como castigo prácticamente se ha duplicado en la última década.
Entre los padres consultados en la primavera pasada, el 57% dijo que restringía el acceso a internet como castigo a sus hijos, en comparación con el 32% en 2000.
Michael Gilbert, investigador del centro, dijo que los padres empiezan a notar que no hay grandes diferencias entre ver televisión y usar internet.
Aún así, los padres todavía se sienten más cómodos con el tiempo que sus hijos pasan con internet: el 71% dijo que estaba "más o menos bien" en comparación con 51% para la televisión.
Encuestas anteriores del centro han demostrado que las familias pasan menos tiempo juntas que antes, una declinación que ha coincidido con el aumento explosivo de las redes sociales en los últimos años.
Ahora, los padres sostienen que el acceso a internet en la casa reduce el tiempo que sus niños pasan en contacto directo con sus amigos. Gilbert la consideró una tendencia inquietante, aunque señaló que el número de padres que reportan tal cosa todavía es reducido: 11% en 2010 en comparación con 7% en 2000.
Por supuesto, internet y las redes sociales facilitan la comunicación y permiten que las familias mantengan contacto con sus seres queridos.
"La respuesta nunca radica en la tecnología sino en la responsabilidad de los padres", afirmó Gilbert, pero indicó que el crecimiento explosivo de la tecnología digital dificulta cada vez más que los padres vigilen lo que hacen sus hijos.
La encuesta de 2010 fue conducida en abril entre 2.000 estadounidenses mayores de 12 años. Tiene un margen de error de más o menos dos puntos porcentuales.
martes, 11 de enero de 2011
Padres positivos-LB1206
- - Muestra una actitud alegre y sonríele a menudo a tu hijo.
- - Usa palabras que inspiran y animan y dan un buen respaldo.No lo critiques,humilles ni seas demasiado duro.
- - Piensa antes de hablar.Nunca amonestes a un hijo cuando estás enojado.Con frecuencia lamentarás en un futuro,haber usado palabras duras y en un tono agresivo.
- - Trata a tu hijo con respeto.Una actitud respetuosa ayudará a tu hijo a formar una buena autoestima.
- - Elige y lee libros que te eleven y estimulen.Te ayudarán a pensar positivamente.
- - Ingiere alimentos sanos y duerme lo suficiente.Si estás fatigadote sentirás irritable.
- - Haz ejercicio.La actividad física estimula la secreción de endortfinas,que produce buen ánimo.Cuando estás de buen ánimo ves las cosas de una manera positiva.
- - Deja a un lado las cosas poco importantes como leer el periódico o ver televisión cuando tu hijo se acerca a ti.Demuéstrale que es alguien importante y que te preocupas por él.
- - Cenen en familia.Pregúntale a tu hijo cómo pasó su día.
- - Trata a tu cóyuge con respeto y amor.Tu hijo debe saber que amas a su madre / padre.
- - Trata a tu hijo como un niño;aún no es adulto.Recuerda que hace los mayores esfuerzos por complacerte pero tal vez aún no tenga la experiencia o percepción necesarias para lograrlo.
- - Tómate el tiempo para conversar y jugar con él.Que seas exitoso en tu trabajo no tiene ningún valor si fracasas como padre.