viernes, 23 de enero de 2009

COMPAÑIA DE TEATRO"DIENTE DE LECHE"


HOLA A TODOS!!!

LES ESCRIBO PARA INVITARLOS CORDIALMENTE A VER LA OBRA "ALICIA, ABRE LOS OJOS" DE NUESTRA COMPAÑÍA DE TEATRO INFANTIL "EL DIENTE DE LECHE" PUEDEN LLEVAR A SUS HIJITOS, PRIMOS, SOBRINOS, HERMANOS, AMIGUITOS, VECINOS PEQUES, A TODOS LOS QUE QUIERAN!!!!!

ES UNA HERMOSA OBRA Y DEJA UN MENSAJE EDUCATIVO PARA LOS NIÑOS DE HOY, ES UN TRABAJO MUY MUY LINDO!!

LA FUNCIÓN ES EL DÍA MIÉRCOLES 4 DE FEBRERO A LAS 20:00 HRS. EN PLAZUELA INDEPENDENCIA, PARADERO 37 Y MEDIO DE VICUÑA MACKENNA, EL VALOR DE LA ENTRADA ES A LUKA Y SE COMPRA EL MISMO DÍA DE LA FUNCIÓN .
UN ABRAZO GIGANTE!!! LOS DEJAMOS SÚPER INVITADOS

Y HAY PERSONAS QUE SABEN QUE NO PUEDEN FALTAR...


CAROLINA ESCOBAR.A.

ACTRIZ

domingo, 18 de enero de 2009

Padre e Hijo

CONVERSAR CON LOS HIJOS

Parece algo tan cotidiano y simple que muchas veces pensamos que la comunicación con los hijos fluye de manera natural. Sin embargo, entre órdenes, llamados de atención e instrucciones, ¿cuánto hablamos realmente con los niños
Definitivamente no es algo que debiera dejarse al azar. La importancia de darse el tiempo para hablar con los hijos radica en que las verdaderas conversaciones son el pilar fundamental para la construcción de un fuerte vínculo. Al conversar con los niños, los padres les dan la imagen clara de que están disponibles. La psicóloga Neva Milicic afirma que según sea la comunicación, será la relación entre padres e hijos en el futuro y también determinará cómo será su patrón para la relación con los demás.
Más aún, la capacidad de hablarles es también fundamental en la manera en cómo los hijos construyen su identidad. “Al conversar con ellos vamos actuando como espejos y les vamos mostrando quiénes y cómo son. Además nos van imitando y con eso aprenden los valores de la vida”, explica Neva Milicic.

¿De qué hablamos?

Todos los seres humanos tenemos una especie de monólogo interno que se calcula ocupa el 70% de nuestro tiempo. Esta conversación silenciosa con uno mismo durante el día tiene que ver con lo que estamos haciendo o vamos a hacer e implica una continua autoevaluación. Por ejemplo: voy a ir a tal parte, tengo que llevar esto, voy a decirle que... etc.
Los niños también tienen un monólogo interno y los padres, a través de la comunicación con ellos, deben intentar enriquecerlo. Una manera de lograrlo es dándoles una lógica emocional correcta, la que consiste básicamente en centrarse en las competencias que tienen los niños y no en sus déficit. Es decir, mirar el lado positivo y hablarles con optimismo.

“Por lo general, le hablamos a los niños y les entregamos una serie de pautas educativas cuando estamos enojados o en medio del conflicto. Por ejemplo, porque botan algo los tratamos de torpes. Sin embargo, en ese minuto el niño no está en la situación emocional de absorber bien la información”.
Sobre los contenidos de la conversación es importante tener en cuenta que debemos hablar con nuestros hijos sobre tres cosas: hechos, ideas y emociones. “Normalmente los padres conversan sólo de hechos (‘hay sopaipillas de postre’)”, dice la psicóloga. Pero los hechos hay que enriquecerlos con ideas (“hay que alimentarse bien”) y emociones. Decirles cuánto se les quiere o hablarles de sus penas, miedos o alegrías.
La comunicación puede partir desde la necesidad de los niños o de las órdenes de los adultos. “Uno tiene que seguir a los niños en lo que les interesa, pero también puede enriquecer las conversaciones proponiendo distintos temas”, explica Neva Milicic.

Las mejores condiciones

Para que el diálogo tenga frutos requiere de ciertos “trucos” indispensables:

- Mirar a los ojos:

El contacto visual es lo que ayuda a entrar en el terreno firme de la comunicación, incluso para dar instrucciones u órdenes. Con el celular colgando o haciendo otra cosa es difícil entablar una conversación de verdad. Por esta misma razón también es importante darse un espacio para la relación uno a uno con los hijos. “Se puede estar mucho tiempo en familia, los ritos son tiempos riquísimos, pero no pueden faltar los espacios que se tengan individualmente con cada niño. Los hijos necesitan la mirada de los padres para crecer felices y seguros”.

- Escuchar:

Aunque a veces el cuento es repetido o eterno de largo, escuchar a los hijos es clave. Esta actitud es la que garantiza el día de mañana, cuando sean adolescentes, su interés por conversar con sus padres. Si los adultos por inercia tienden a contestar con simples monosílabos como “ya”, “sí” o “no”, que a veces ni siquiera tienen relación con lo que se les ha contado, más tarde les pasará la cuenta y habrá padres quejándose por niños que no se comunican con ellos.

- Evitar los interrogatorios:

Es común transformar el diálogo con los hijos en un interrogatorio policial. ¿Cómo le fue en el colegio? ¿Hizo las tareas? Cuando lo primero debieran ser otras palabras como “Hola, qué bueno que llegó”.

-Ser positivos:

La gente normalmente es muy crítica, cuando el ideal es hacer por cada 6 alabanzas una crítica. “Hay que ser generoso y efusivo en las alabanzas y tacaño en la crítica”, explica Neva Milicic.

La comunicación es expresión de los sentimientos de los padres a los hijos.

PRO DIÁLOGO
Estas herramientas son importantes puntos de partida para que la comunicación fluya sin problemas.
> Los cuentos: Se ha demostrado que los niños que crecen siendo oidores de cuentos tienen mejor desarrollo emocional.
> Las anécdotas: Cuando se quiere enseñar algo a los hijos es bueno contar la historia de “otro”.
> Las historias personales: Los recuerdos más entretenidos de los padres, los errores que ahora se dan cuenta que cometieron, las cosas que los hacían felices, son valioso material para el diálogo.
> Las actividades en común: Son espacios que naturalmente fomentan la comunicación; por eso es importante hacerlos habituales a lo largo del tiempo.

sábado, 3 de enero de 2009

El preguntón

VIVAN LOS PREGUNTONES


La educación tradicional basada principalmente en la transmisión de conocimientos olvidó la importancia de dejar fluir la curiosidad. Fomentar los cuestionamientos y enseñar a los alumnos a elaborarlos es la pedagogía de la pregunta, una forma novedosa para aprender e indispensable de cultivar en la educación moderna.



Una clase constantemente interrumpida con las inquietudes de los alumnos puede ser aterradora por la posible indisciplina que genere. Sin embargo, darle espacio a los niños para que pregunten tiene asombrosos resultados en el aprendizaje.
Para Oscar Trujillo, magister en educación y expositor en el congreso “Enseñar para comprender”, organizado por Seduc, “la pregunta tiene un gran potencial pedagógico que las escuelas deben aprovechar al máximo, pues hasta ahora no lo han hecho”.
Oscar Trujillo explicó cómo enseñar a preguntar y sacarle el máximo partido a esta valiosa herramienta.
¿Por qué si preguntar es un hecho natural al hombre el colegio lo fomenta tan poco?
- Es una gran contradicción y efectivamente estamos acostumbrados a un modelo educativo donde el profesor se centra en ofrecer información para después él mismo preguntar a los alumnos sobre esa información. Es un sistema que prioriza la disciplina y la autoridad del que sabe versus la ignorancia del que no sabe. Es un sistema que fomenta el aprendizaje sólo en el terreno de recibir información y no en el de preguntar sobre esa información, lo que claramente es un error.

¿Y qué es lo correcto?
- Incentivar el ejercicio de preguntar para acceder a los conocimientos, pues de esta manera es como se logra un proceso mucho más autónomo de aprendizaje.

En general se observa en alumnos e incluso en gente adulta cierto temor para hacer preguntas ¿Cómo se puede evitar?
- Fomentando la pregunta en el ambiente familiar desde que los niños nacen. A preguntar se aprende y para eso es fundamental que los padres en la casa y los educadores en el colegio estén conscientes y preocupados de desarrollar esta habilidad. Por ejemplo, la mamá que le dice al niño: “¿cómo te fue en el colegio?”, está llevándolo a responder simplemente bien o mal. Es una pregunta muy general. En cambio, puede decir: “¿Qué fue lo que más te gustó hoy día?”.
Otra buena manera de preguntar es haciéndolo con temas que mantengan al niño conectado con el ambiente en que se mueve: “¿Con quién jugaste? ¿Qué actividad fue la que más te entretuvo?” etc.
La idea es obligar a que el niño tenga que pensar un poco más la respuesta, evitar que sólo pueda contestar sí o no y generar de esta manera, a través de la pregunta, diálogos fructíferos. Para lograrlo se necesita tiempo y sobre todo estar conscientes de la riqueza que generan las preguntas.

“Enseñar a los niños a dialogar a partir de buenas preguntas y buenas repuestas es un antídoto contra la tendencia al silencio o confrontación del adolescente”. Oscar Trujillo.

¿Y en el colegio cómo se puede estimular al tímido a hablar y al extremadamente aventajado a preguntar sin estorbar?
- Estableciendo estrategias pedagógicas que garanticen que todos puedan preguntar. Por ejemplo, uno puede hacer una exposición y hacer que todos los niños piensen en preguntas en relación a ella. Esas preguntas no tienen porqué ser hechas en público, se las pueden hacer al compañero de al lado. También el profesor puede hacer evaluaciones donde en vez de hacer él las preguntas, entregue un texto del cual los alumnos deben formular siete interrogantes.
Con esto lo que se busca es que el alumno no memorice, sino que la tome como un cuerpo teórico, que puede realmente comprender a través de las preguntas que él mismo formula.

¿Cómo se enseña a hacer buenas preguntas?
- Hay distintos tipos de preguntas. Hay preguntas más generadoras y otras menos generadoras. Aquellas que tienen por respuesta sí o no, son preguntas cerradas que se pueden usar para cierto tipo de información como las estadísticas. Pero desde el punto de vista pedagógico lo más adecuado es desarrollar preguntas abiertas, es decir, que estimulan la argumentación y por tanto el conocimiento.



En el ámbito familiar un ejemplo es:
- El hijo dice: Papá, ¿puedo ver TV?
- Y el papá en vez de responder sí o no dice: Dame una muy buena razón de por qué tengo que darte permiso.
Así se genera la argumentación, la interacción y el diálogo.

¿Por qué preguntar?:
Porque la pregunta:




- Es el eje activador del pensamiento.
- Otorga conocimientos.
- Permite y garantiza la interacción social.
- Estimula y da solidez al proceso de autoaprendizaje.
- Estimula la curiosidad y con la curiosidad se incentiva la creatividad.

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