Los niños son la esperanza del mundo.
A los niños se hace mucho bien tratándolos siempre con amabilidad. Hay que amarlos y estimarlos a todos por igual, aunque alguna que otra vez no lo merezcan.
Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.
No basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta que son amados.
El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices.
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