viernes, 6 de febrero de 2009

NACE LA RAZÓN


A los siete años los niños son capaces de saber qué está bien y qué está mal. Esto supone un cambio en los padres.


A los dos años si un niño mete los dedos al enchufe, los padres no sacan nada con explicarle el daño que eso puede provocarle. El discurso hasta antes de los siete años no tiene ningún sentido, no vale, pues no es determinante para ellos. A esas alturas, lo único que modificará la conducta es sentir el dolor que puede causarle meter los dedos en el enchufe. Ninguna otra forma lo hará captar el peligro al que se enfrenta, entonces más bien habrá que tomar medidas de seguridad como taparlos.


A partir de los siete años esto cambia radicalmente, pues con la razón ya es capaz, al margen de sentir dolor, de darse cuenta de las consecuencias.


Antonio Amado, filósofo y académico de la Universidad de los Andes, explica el maravilloso nacimiento de la razón y los desafíos que ello supone en la educación de los hijos.



En concreto, ¿qué implica el surgimiento de la razón?


- En primer lugar, hay que aclarar que esto no sucede en un momento exacto, es un período, en el que, eso sí, los cambios son evidentes, pues el niño comienza a operar de otra manera y puede asumir responsabilidades. Hasta antes de esto no las puede asumir y cuando tiene que hacer algo que no le gusta, lo hace sólo porque alguien lo está “sosteniendo” en la operación, con un premio como estímulo o una amenaza de reto.


Desde ahora, el niño puede obrar bien aunque nadie lo esté sosteniendo en ello. El bien que él ha visto intelectualmente es lo que lo pone en marcha.


Por ejemplo, un niño pequeño que ve una caja de sus chocolates preferidos en el velador de la mamá puede no comerlos sólo por la amenaza que le han hecho si los come. Por temor, pero no porque concluya que no es bueno hacerlo. En cambio, el niño de siete años deduce desde su interior que no es bueno comerlos, es capaz de no hacerlo y, por lo tanto, ya es capaz de autogobernarse.


Antes, está sólo la referencia externa; ahora el niño puede moverse por algo que concluyó internamente


.¿Qué desafíos trae este cambio en la educación?


- Procurar la formación de la conciencia, es decir, velar sobre todo que el niño en sus juicios y valoraciones concluya bien. Para ello, los padres no deben seguir educando continuamente sólo con el elemento exterior como estímulo, sino que deben velar por mostrarle que cuando se obra según lo que la conciencia dice que está bien, hay una alegría interior. Además, deben llevarlo a descubrir que esa alegría es más grande que el caramelo que le pueden dar como premio o motivación para que haga bien las cosas.


El problema es que hoy los niños están creciendo siempre con el estímulo exterior y eso está bien, pero a cierta edad es importante ir disminuyéndolo. El estímulo exterior funciona siempre. De hecho, en los adultos hasta el bono en el trabajo es efectivo. Sin embargo, una persona que funciona sólo por el premio que recibirá no crece interiormente, pues la verdadera alegría es la alegría de haber hecho lo que hay que hacer simplemente por la motivación interna. A esta edad la educación debe estar centrada justamente en eso, es decir, en que el hijo vaya descubriendo que lo importante es el gozo del acto que hay que hacer y no el premio.



¿Por ejemplo?


- Unos padres dicen a su hijo: “Si haces las tareas puedes ir a la casa de tu amigo”. A esta edad, el niño ya se da cuenta de que si se lo propone, puede hacer las tareas sin la necesidad de un premio a cambio. Independiente de que después vaya a la casa del amigo. Lo importante es que vaya descubriendo que es capaz de hacer lo que hay que hacer por sí solo.



¿De qué herramientas se pueden valer los padres para este desafío?


- Hay que optar por lo que pueda mover al hijo internamente. Es por esto que la palabra empieza a valer más. Se permite el discurso. También es fundamental inducir a los niños al acto, lo que implica dejar de hacerles las cosas. Si hay que ordenar la pieza, deben hacerlo, es su responsabilidad, ya no hay que estar siempre actuando por ellos. Aquí el arte consiste en ir logrando cada vez más actos usando cada vez menos la estimulación con premios.


¿Qué tan importante es captar esto?


- El nacimiento de la razón es fundamental y no se puede perder de vista la importancia que tiene el surgimiento de ella, pues es lo que permitirá ir consiguiendo actos en los niños que generen actitudes permanentes. Es lo que los hará autónomos y responsables.


Si el niño puede hacer las tareas solo, que las haga. Si todavía le cuesta, se le acompañará por un tiempo más, pero siempre con la intención final de que puede hacerlas solo. El niño que es educado en esta línea, en el futuro será capaz de hacer lo que es bueno aunque no sea tan atractivo y de no hacer lo que no es bueno aunque sea muy atractivo.



En la edad de la razón, los niños deben descubrir la alegría que produce el actuar según la recta conciencia.



Bienvenido el error


Aprovechar la edad de la razón implica dejar que los niños a veces se equivoquen. Siempre es mejor que fallen en algunas cosas antes que impedirles el acto.


Por ejemplo:


- Es mejor que alguna vez la profesora le llame la atención por no haber llevado la tarea que estar siempre detrás para que la lleve y evitar que se le quede.Desde el momento en que los padres ya saben que sus hijos pueden adquirir la responsabilidad de cumplir con sus deberes, es bueno cuando ven que no los están cumpliendo hacerse el “despistado”. El llamado de atención que recibirán o la mala nota que le pondrán es mucho más efectiva que el estar evitando siempre que no les pase nada.


- Preocuparse de actuar así, es mejor simplemente por que es un acto más verdadero. “Lo otro -evitarles todos los problemas- es una especie de “show” que está impidiendo que el niño se equivoque y se haga autónomo”, afirma Amado.



No hay comentarios:

locos bajitos1206's Fan Box

locos bajitos1206 on Facebook