Hoy se comenta que la adolescencia, una etapa encantadora por muchos aspectos, pero también temida por varios otros, se está adelantando. ¿Mito urbano o verdad científica? Es lo que averiguamos en el siguiente reportaje.
Los padres desearían que la adolescencia tardara lo más posible en llegar, pero al parecer está sucediendo lo contrario. Niñitas de diez años están preocupadas de su físico y de las calorías que consumen; niños de la misma edad quieren ir a fiestas y piden independencia.
¿Estas señales son sinónimo de que la adolescencia se está adelantando? Según Eldreth Peralta, pediatra adolescentóloga del Centro Serjoven, la respuesta a esta pregunta requiere aclaraciones. La primera: la necesidad de una adecuada definición de adolescencia, con el fin de establecer la edad promedio en la que ésta parte. Según la especialista, una buena concepción es aquella que establece que la adolescencia parte con los cambios biológicos que se producen en el cuerpo y termina cuando ya se han producido los cambios psicosociales debidos. Es decir, cuando hay un desarrollo cognitivo, emocional, moral, vocacional y sexual adecuado. Cuando el joven logra su identidad y alcanza su autonomía, se puede decir que la adolescencia ha llegado a su fin.
Cuando cambia el cuerpo
Según lo anterior, la primera gran señal en el caso de las mujeres es la telarquia o surgimiento del botón mamario. En los hombres el hito se llama salto testicular, y es el crecimiento de los testículos.
En relación a esto es que se estudia el adelanto de la adolescencia. Y según este parámetro, en 1997 un estudio norteamericano comprobó que la telarquia, que por lo general ocurría en promedio a los 10 años, se está produciendo a los 8,8 años.
Sin embargo, es importante mencionar dos hechos significativos. Primero, que si bien la telarquia se ha adelantado, la menarquia (primera menstruación) sigue siendo en promedio a los 12,6 años, lo que se ha mantenido estable desde los años 60. “Es decir, se ha adelantado el inicio de la pubertad, pero la progresión es muy lenta y por lo tanto poco significativo”. El segundo hecho importante es que en los hombres no se ha comprobado ningún adelanto del salto testicular.
“En conclusión, se puede decir que hay un adelanto en el inicio de la pubertad; hay cambios biológicos que se producen antes, pero la adolescencia es mucho más que eso”, señala Peralta.
Despliegue de la adolescencia
Muy importante también en la adolescencia es el desarrollo del aspecto psicosocial, donde ocurren una serie de cambios, como el paso de un pensamiento concreto a uno hipotético y deductivo, se busca la identidad y la vocación. Según la especialista, en términos estrictos y reales estos aspectos no se han adelantado, pero sí las conductas. “Eso es lo que confunde. Es decir, hoy vemos niños en los que la adolescencia desde la perspectiva psicosocial aún no se manifiesta, pero tienen conductas propias de esa etapa.
Por ejemplo, que una niña de diez años esté preocupada excesivamente de su físico no quiere decir que se le haya adelantado el proceso de desarrollo moral, cognitivo y social? sino que sólo está presentando conductas que debieran aparecer después.
Ahora, según Eldreth Peralta, que las conductas se estén adelantando no sólo tiene que ver con los adolescentes; sucede lo mismo con los niños y hasta con las guaguas que, por ejemplo, ya están usando zapatillas.
En esto, son responsables tanto los propios padres como el mundo que nos toca vivir. “Prima la inmediatez, tiene que ocurrir todo ahora. Además es un mundo invadido por la TV e Internet que por la continua exhibición de determinadas conductas, favorecen que éstas aparezcan precozmente”.
Freno a las conductas precoces
¿Cómo evitar que nuestros hijos vivan como adolescentes antes de serlo? “No olvidemos que los modelos somos los padres. Si yo soy una mamá permanentemente preocupada del físico y comento que subí un kilo, ese es el modelo que se sigue. Se aprende más por lo que se ve que por lo que se escucha”, explica Peralta.
Por otra parte, como importante arma de defensa, Manuel Uzal, educador, agrega la importancia del establecimiento de normas y límites, pero siempre acompañados de presencia y mucha cercanía. “Cercanía diaria, establecer diálogos que marquen pautas y fijen criterios, es fundamental. Es una tarea ardua, pero hay que hacerla. Mi experiencia me dice que increíblemente los hijos son los primeros en entender los límites. El amor y el cuidado que ellos ven por parte de sus padres son una herramienta muy potente”, asegura el educador.Al respecto, la doctora agrega, que los padres que están presentes y pendientes de lo que hacen son determinantes. Por ejemplo, se ha comprobado que tener una comida al día en familia es un arma protectora que evita muchas de las conductas nocivas que inculca el medio.
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