Para nadie es una sorpresa que el ejemplo es la mejor herramienta de educación que tienen los padres. “A tal palo, tal astilla”, reza el dicho popular. Y cuando se trata de corrupción, la historia tiene mucho que decir. ¿Cuántas mafias se han formado entre familiares?Las desviaciones morales en general tienen su origen en la infancia y por eso la familia es la llamada a romper el círculo vicioso de la corrupción.
Los valores que llevan a la rectitud
Uno puede desarrollar virtudes. A costa de mucho esfuerzo, claro está.
Con miras a formar personas rectas, se pueden usar situaciones cotidianas para enseñar valores básicos; para ello lo primero es tener claro cuáles son. Respeto a las demás personas. Es fundamental; de él derivan los demás. Si se respeta al otro, no se solucionan los problemas a golpes ni se ridiculiza al que piensa distinto que yo. Está muy ligado a la tolerancia. Respeto a la propiedad. “Hay papás que dicen ‘todo es de todos’. Yo creo que eso es un error porque un niño tiene que aprender que hay cosas de uso común, pero otras no”. Por otra parte, es necesario asumir que la propiedad intelectual “es” propiedad y erradicar prácticas como la compra de películas o libros pirata. Difícil misión, ya que la mayoría no lo considera un delito, “no lo ve como meter la mano al bolsillo de otro”.
En esta misma línea, el educador destaca la importancia de enseñar a los niños a pedir prestado y devolver lo prestado. “No se toma lo ajeno gratuitamente, aunque sea del hermano o de la mamá. Hay niños que se quedan con los vueltos y uno muchas veces lo deja pasar”.Para qué hablar de copiar en una prueba. “He escuchado a papás decir: ‘tonto, yo también copiaba, pero a mí no me pillaban’”.
Aceptar la igualdad de oportunidades.
Es una de las áreas que presentará más desafíos a los niños en el futuro, ya que el tráfico de influencias y el secretismo son de los tipos de corrupción más frecuentes. “Por eso es fundamental mostrarle a los niños la importancia de respetar turnos, de no pasar a llevar al resto, a no ampararse en la preferencia que le tiene un profesor para sacar provecho, etc.”
Respeto a la autoridad y a las reglas.
Pagar las cuentas a tiempo, ceñirse a los límites de velocidad establecidos… son señales que muestran que la sociedad funciona sobre normas establecidas y funcionará mejor si todos las cumplimos. Junto a estos, hay muchos otros conceptos y valores que, de no internalizarse, generan un sociedad enferma, donde impera una sensación de impotencia cuando se ve que efectivamente triunfa el más fuerte.
Un programa para los colegios
“Para tener un país menos corrupto, hay que partir por educar a la gente desde chica. Está claro que la principal fuente de educación es la familia, pero mucha gente no tiene familia. Es a ellos a los que hay que apoyar desde el colegio”.Así piensa Jonny Heiss, ingeniero y miembro del directorio de Chile Transparente, capítulo chileno de Transparencia Internacional. Hace dos años se lanzó a la creación de un programa educativo para alumnos de enseñanza básica. Asesorado por profesores, psicólogos y otros especialistas, dio con un plan que actualmente utilizan siete colegios de Santiago (2 subvencionados y 5 municipalizados). El programa consiste en juegos y videos que pretenden instaurar debate en torno a ciertas situaciones que complican el actuar ético. Está ligado a los contenidos mínimos, para que los profesores lo puedan utilizar en su ramo.“Estos temas no se pueden tratar con ‘recetas’, sino más bien planteando dilemas”, explica Heiss. En los próximos dos años, Chile Transparente espera tener listo el material para toda la enseñanza básica, basándose en una escala de valores según el desarrollo psicosocial de los niños. “Creemos que eso dará ciertas nociones que en el futuro y ante situaciones límite, les permitan ver con claridad cómo actuar”.
El ejemplo de los padres es la herramienta más importante para educar en la rectitud.
Si ellos lo hacen, yo también
No es fácil definir corrupción. Primero, porque generalmente se asocia a la gestión pública, y como tal se le hace equivalente a robo, estafa o similar. Segundo, porque la palabra tiene una connotación tan extremadamente negativa, que catalogar a alguien como corrupto es, a lo menos, fuerte.Pero una definición que se le podría acercar es la que da el abogado Rafael Blanco: “Corrupción es todo aquello que atenta contra principios éticos”. El problema es que hoy pareciera que la sociedad valora más al hombre exitoso que al hombre virtuoso. “Con ese criterio, la búsqueda del éxito es a costa de cualquier cosa. En otras palabras, el fin justifica los medios”. Un esquema cultural que se va haciendo cada vez más patente y que va generando un círculo vicioso difícil de romper. “La corrupción es como una peste que se contagia”.“Tiene ese efecto de ‘si ellos lo hacen, ¿por qué yo no?’”Y si bien los ránkings internacionales nos dejan bien parados -Chile figura en el lugar 20 entre 150 países y primero a nivel latinoamericano-, pueden llevar a confusión: el tema no es ser más o menos corruptos, sino ser o no ser.
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