lunes, 9 de marzo de 2009

¡A JUGÁRSELAS POR LOS RECREOS!






No son un tiempo para que los profesores descansen, sino para que observen.
Las clases implican obligaciones que favorecen el aprendizaje: poner atención, escribir y leer. Por esto, el recreo es un momento que los niños esperan para poder desconectarse. Sin embargo, esta es sólo una de las importancias que tiene este espacio.
Para Anne Marie Oliger, Directora del Programa Educación Integral (PEIS) de SEDUC, los recreos además son fundamentales para que los niños ejerzan su libertad. “Es un espacio de libre elección: deciden por sí solos con quién van a jugar y cómo van a organizarse, lo que es muy importante en su desarrollo”, explica. Además, el recreo permite que los alumnos se enfrenten a situaciones de la vida cotidiana, tales como la cooperación, el respeto por las reglas, la resolución de conflictos y el esperar turnos, entre otros.






Espacios con sentido

Para que este tiempo sea libre, pero a la vez provechoso, el colegio debe velar por proporcionar recreación y posibilitar el desarrollo de actividades motoras y físicas en grupo. Para ello, es importante que los alumnos cuenten con los implementos adecuados.

“En general, los lugares donde los niños tienen recreos son poco equipados. Si es sólo un sitio eriazo, van a organizar lo que puedan ahí, pero no será tan bueno desde el punto de vista educativo. En cambio, si hay un patio que tiene implementos como resbalines, cuerdas, trepas o rincones donde puedan imaginarse, por ejemplo, que están en una cueva, eso ayuda a que hagan actividad física y desarrollen su imaginación de manera más libre”, señala Anne Marie Oliger.

En cuanto a la duración que deben tener los recreos, ésta varía según la carga académica, el horario de los niños y el ejercicio físico que realicen. Pueden ser de 10, 15 ó 20 minutos (en el caso de los preescolares). Pero lo que queda claro es que se busca “romper” de cierta forma la estructura de la clase, realizando una actividad más libre.


La importancia de la observación

“Los profesores tienen la idea de que el recreo es el rato libre de todos, pero para los educadores debiera ser un momento de observación, en el cual se puede aprender bastante de los alumnos”, asegura Anne Marie. “Uno se da cuenta de cómo se comportan los niños cuando tienen más libertad. Son espacios que pueden dar información muy útil sobre los distintos comportamientos sociales de los niños, sus tendencias a pelear o a ejercer liderazgo, entre otros”.

Además, durante el recreo se genera una vinculación social más libre de los niños hacia sus pares. Hay un tema de aceptación hacia el grupo, de organizar cosas y de poner reglas a los juegos. Por esto también los recreos son una excelente instancia para que los profesores observen a sus alumnos en otra faceta. Por ejemplo, “pueden darse cuenta de características de alumnos que en clases son muy callados y tímidos, pero que entre sus compañeros muestran excelentes aptitudes para organizar un partido de fútbol o un juego”, sostiene Anne Marie Oliger.

Por otra parte, hay niños que presentan problemas de sociabilización. En este caso, la observación del profesor es fundamental porque ahí se aprecian comportamientos claves, más que en la sala de clases. “Si se da cuenta de que el niño está siempre solo, que no le interesa salir al recreo y que vaga por ahí o por allá, es tarea del profesor ver la forma de integrarlo a ese grupo y conocer las razones de por qué no se ha podido involucrar”.






BENEFICIOS DEL RECREO





Sociales: compartir con los compañeros, cooperar, resolver problemas, autodisciplina
Emocionales: distrae de las presiones académicas.
Físicos: a través de juegos, competencias y deportes, realizan ejercicio físico.
Cognitivos: creatividad e imaginación para distintas actividades. Muchas veces, se aplican conceptos vistos en clases.

Experiencia internacional
Desde el año 1989, varios establecimientos educacionales de EE.UU. optaron por quitar los recreos. La razón: el maltrato y las peleas que se generaban entre los alumnos. También hubo una gran preocupación por el acceso de desconocidos a las escuelas.
Frente al bullying, Anne Marie Oliger sostiene que se hace necesario que los docentes tomen un rol activo durante los recreos. “Ahí, los profesores pueden detectar comportamientos inadecuados en los niños. Uno escucha cosas que suceden en los colegios, pero ¿hubo una intervención de un profesor en ese minuto? Si no hay un profesor que ayude a resolver los problemas, los niños crean patrones solos”, asegura la educadora.

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